LUR 2012

  • Vino: LUR 2012
  • Productor: Bodegas Conjuro de Elciego
  • Tipo: Tinto
  • Denominación de Origen Ca. Rioja
  • Añada: 2012
  • Variedad: 100% Tempranillo
  • Crianza: 16 meses den barrica de roble francés
  • Grado alcohólico: 14º Vol.
  • Temperatura de servicio: 16º
  • Evolución: 2025

 

Lur 2012

La Cata

Por Enrique Calduch

“De 2012 y con 16 meses de crianza, está listo para beber ya, de gran elegancia y madurez, que compagina fruta madura con aromas especiados y de cacao, formando un conjunto de gran armonía”.

LA BODEGA DEL MES

El Conjuro de Elciego

Lur, artesanía en el corazón de Rioja

Por Enrique Calduch

Lur, en euskera, quiere decir tierra, y es la marca que han decidido poner al único vino que hace en su bodega la firma El Conjuro del Ciego. La familia Grajales son empresarios vascos con sede en Vitoria que en el año 2008 decidieron diversificar un poco sus negocios y entrar en el del vino.

Encontraron en el pueblo de Elciego, en el corazón de Rioja Alavesa, donde se ubican muchas bodegas, empezando por Marqués de Riscal, una muy pequeñita que decidieron comprar. Les enamoró un calado subterráneo del siglo XVII, es decir ese espacio bajo tierra hecho a pico y pala donde antiguamente se elaboraba el vino.

La bodega que compraron también tenía viñedo propio, en concreto cuatro hectáreas, en los alrededores de Elciego y en la zona de Laguardia, viñedos viejos de calidad, de una edad media de 80 años, todos plantados en vaso y de baja producción que en un buen año podría dar sobre 20.000 kilos, es decir aproximadamente 20.000 botellas de 75 cl. Los Grajales, decidieron que elaborarían un sólo vino con el fruto de esos viñedos, todos de tempranillo, muy cuidado u mimado con una larga crianza, equivalente a un reserva.

Luego vino el momento terrible al que se enfrenta toda compañía vinícola, que es buscar nombre, y sobre todo marca que no esté registrada ya. Una de las parcelas de viñedo se la llamaba toda la vida “el conjuro”, y como estaba en el término municipal de Elciego se les ocurrió llamar a la compañía El Conjuro del Ciego. Con la marca acertaron de pleno. La llamaron Lur, que quiere decir tierra, sin saber que puede tener una ventaja comercial porque últimamente se está poniendo de moda en El País Vasco llamar a los niños Aisea, aire; o Fou, fuego; o Lur.

Una vez resuelto esto, el objetivo era hacer un buen vino, con una producción muy pequeñita a diferencia de la media de Rioja, pero que se abriera hueco por su calidad. Como la familia vitoriana sabe mucho de industria, pero menos de vino, se pusieron en manos de una de las mejores especialistas en hacerlo en España, Ana Martín, que les asesora desde el primer momento y que cuenta con Andoni Godoy para el día a día. Martín, que también asesora en Rioja a Castillo de Cuzcurrita, utiliza para la fermentación el mismo sistema, unos “ovis” o depósitos cargados de mosto que con un puente grúa dejan caer a plomo sobre depósitos tronco cónicos, para darle más fuerza a la fermentación de las uvas, ya seleccionadas previamente. Los Grajales querían algo artesanal, pequeño, lo que no está reñido con las más modernas técnicas de elaboración. Luego el vino baja al calado subterráneo donde les esperan apiladas las 20 barricas nuevas de roble francés, y los botelleros donde reposará antes de salir al mercado.

El resultado no puede ser mejor. Se elabora con una crianza de 16 meses en barrica y luego reposará unos 24 meses en botellero. Es un vino de guarda porque se ha catado el 2012 y está en absoluta plenitud. La nariz es intensa, y el vino hay que dejar que se abra un poco o decantarlo para que empiece a dar lo mejor de sí. Aparece la fruta roja de cerezas y guidas en aguardiente, madura, junto con las especias como pimienta negra, algo de canela y clavo, un fondito de regaliz. Digamos que es un clásico tempranillo riojano bien hecho. Detrás, pero integrados, aparecen los tonos de cacao y chocolate de la madera. En boca es sabroso, redondo, con el tanino domado, pero con nervio, buena acidez y frescura, moderno.