Denominación de Origen Rías Baixas

La Denominación de Origen Rías Baixas es una pequeña zona vitivinícola situada en el noroeste de España, en la región de Galicia. Aunque en las Rías Baixas existe una profunda tradición vitivinícola, que se ha heredado generación tras generación, es a partir del año 1988, con la constitución de su Consejo Regulador, cuando el sector vitivinícola adquiere un peso fundamental en el desarrollo de la economía de este territorio. Uno de los factores determinantes es la apuesta por las variedades autóctonas, en concreto la albariño, resistentes a la climatología adversa propia de este territorio que confieren una calidad y origen genuinos a unos vinos de marcado carácter atlántico.

Condicionada por el minifundismo propio de Galicia, esta Denominación de Origen actualmente cuenta con una superficie de 4.061 hectáreas, repartidas en más de 21.825 parcelas. Las sabias y expertas manos de los más de 5.550 viticultores de esta zona apostaron por una viticultura tradicional, caracterizada por el emparrado, este singular sistema de conducción condiciona que las labores de poda y vendimia se tengan que realizar a mano.

La Denominación de Origen Rías Baixas se encuentra situada especialmente en la provincia de Pontevedra y una pequeña parte en la de A Coruña. Además, se divide en cinco subzonas Val do Salnés, O Rosal, Ribeira do Ulla, Condado do Tea y Soutomaior. El área de Val do Salnés se expande por los ayuntamientos de Caldas de Reis, Cambados, O Grove, Meaño, Meis, Ribadumia, Sanxenxo, Vilanova de Arousa y Vilagarcía de Arousa, todos ellos de la provincia de Pontevedra. O Rosal cuenta con los ayuntamientos de O Rosal y Tomiño, ambos de Pontevedra). Condado do Tea abarca los ayuntamientos de Salvaterra de Miño, As Neves, Arbo, Salceda de Caselas y A Cañiza, ubicados en Pontevedra, al igual que Soutomaior que incluye el Ayuntamiento con el mismo nombre; mientras en Ribeira do Ulla se centra en el ayuntamiento de Vedra, siendo la única zona que engloba la provincia de A Coruña.

Historia

Existe una teoría que indica que los monjes de Cluny llevaron la uva albariño al monasterio de Armenteira (en la comarca pontevedresa de “O Salnés’) en el siglo XII y que desde allí su cultivo se extendió al resto de Galicia y norte de Portugal. El río Umia está considerado como el padre del albariño, pues en sus riberas se cultiva la vid y se produce este vino desde la Edad Media. Actualmente esta hipótesis se considera una mera leyenda, ya que es bien sabido que el albariño es una variedad autóctona propia del Sur de Galicia.

Otra creencia más reciente apunta que el albariño es una uva blanca que pudo haber viajado ya desde Centroeuropa posiblemente con las migraciones de los pueblos germanos desde el siglo V (suevos y visigodos). Se asentó históricamente en el noroeste coincidiendo con las fronteras de la antigua Gallaecia.

Dejando a un lado las leyendas, lo que sí podemos afirmar con rotundidad es que la variedad lleva más de mil años cultivándose en el territorio de las Rías Baixas y, dadas sus características, se encuentra perfectamente adaptada a las condiciones de clima e insolación que le ofrece este territorio.

No obstante, nadie discute que los monjes cistercienses llegados a Galicia por el camino de Santiago, o bien acompañando a la dinastía de Borgoña venida a Galicia en el siglo XII, con motivo de la boda de Raimundo de Borgoña con la reina Urraca, fueron los encargados de enseñarnos a cuidar las variedades aquí asentadas y a extraer de ellas su máxima expresión. Los vinos blancos, más refinados, se conservan en los monasterios hasta el siglo XVIII con la desamortización de Mendizabal (un largo proceso histórico, económico y social iniciado a finales del siglo XVIII por Godoy (1798) consistente en poner en el mercado, previa expropiación forzosa, y mediante una subasta pública, las tierras y bienes que hasta entonces no se podían enajenar, en poder de las llamadas «manos muertas», las órdenes religiosas, que los habían acumulado como habituales beneficiarias de donaciones, testamentos y abintestatos).

Será pues, a partir de esta fecha cuando estos vinos empiecen a cultivarse en las fincas de los pazos o casas grandes gallegas. Eran los nobles los únicos que podían destinar sus tierras a cultivar unas variedades y elaborar unos vinos más refinados. Ello era debido a que carecían de problemas económicos y, por tanto, no estaban condicionados a destinar sus tierras al cultivo de productos de autoconsumo.

No será hasta la mitad del siglo XX cuando la variedad se extienda por todo el territorio. Probablemente se vería condicionada por el abandono o cambio de propiedad de los viñedos, así como por el conocimiento y fama que empezaron a adquirir los vinos.

El mayor reconocimiento de estas variedades y vinos se obtiene a partir de los años 80 del siglo pasado, con la puesta en funcionamiento de la Denominación de Origen Rías Baixas y de su Consejo Regulador, que supo prestigiarlos y trasladar a los consumidores su extraordinaria calidad.

La Denominación de Origen Rías Baixas, comienza su breve historia en el año 1980. En este año es reconocida en el B.O.E. del 11 de octubre la Denominación Específica Albariño. El 30 de abril de 1984, se aprueba el reglamento de la Denominación de Origen Específica Albariño y su Consejo Regulador.

Debido a necesidades de adaptación de la legislación española a la comunitaria, la Consellería de Agricultura, en una orden del 17 de marzo de 1988, reconoce con carácter provisional la Denominación de Origen Rías Baixas, y por orden del 4 de Julio del mismo año se aprueba el reglamento de la Denominación de Origen Rías Baixas y de su Consejo Regulador. La Orden Ministerial del 28 de Julio de 1988 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ratifica esta Denominación de Origen.

Esa evolución también se refleja en la ampliación de las subzonas. En 1988 la Denominación de Origen Rías Baixas constaba de 3 subzonas, perfectamente individualizadas, en la provincia de Pontevedra: Val do Salnés, Condado do Tea y O Rosal. En octubre de 1996 se incorpora Soutomaior, mientras que en Mayo de 2000 se amplió a la Ribeira do Ulla.